Criaturas fantásticas mexicanas: los monstruos de la literatura oral

Diciembre 2011 / Ilustraciones: Donut

Desde que se tiene memoria, las civilizaciones han encontrado la manera de representar al bien y al mal de modos extrañísimos. Desde dinosaurios con alas y animales antropomórficos, hasta seres inmortales o muertos que se aparecen. México, como buen recipiente de licuadora cultural, tiene sus propios monstruos que viven en la literatura que no se lee (sic.), sino en la que se habla y se cuenta. Desde el inenarrable (como diría Lovecraft) Coco y la mil veces representada Llorona hasta el Chupacabras que se extendió como influenza porcina a través del continente. Disfruten de las alimañas sobrenaturales más representativas de nuestro país.

 Alicante o cincuate

Criaturas mexicanasEn la tradición popular se trata de una clase de serpiente un tanto extraña. Se dice que tiene el poder de hiptonizar a las mujeres embarazadas (incluso coquetean con ellas con un silbido) para que duerman mientras amamantan a sus bebés. Algunos dicen que puede introducirse por la vagina de la lactante o subir por su torso hasta morder uno de sus senos, entonces insertan su cola en la boca del bebé para evitar que llore. Esta criatura, muy lejos de ser imaginaria, es una especie real de víbora y en muchas zonas rurales las personas las matan en cuanto las ven por estas historias, incluso hay quien asegura que al partir en dos una cincuate en lugar de sangre derrama leche.

La llorona

Se trata de un espectro de sexo femenino relacionado con el agua y la pena. Algunas historias cuentan que era una mujer con varios hijos que murieron ahogados al intentar atravesar un río, otras sugieren que ella misma los mató. Desde entonces vaga por las noches en busca de sus hijos o lamentándose por sus acciones. Se dice que se aparece cuando llueve o cerca de ríos o lagos con su característico grito de “¡Aaaaaaay, mis hijos!”. La describen como una mujer atractiva vestida de blanco y de cabello negro, aunque existen historias que la identifican más vestida de negro; unas más creen que la mitad  debajo de su cuerpo se ha convertido en una cola de serpiente marina, suelen llamar a esta variante Cihuacóatl.

Brujas

Las brujas mexicanas no son característicamente hechiceras y poco tienen que ver con los gatos negros. En las zonas rurales las personas temen que las brujas maten o roben a sus hijos recién nacidos, por eso los cuidan los primeros tres días de cada mes. Estas criaturas son más vinculadas con una especie de animal que con un humano; buscan chupar (casi literalmente) a las personas y se dice que dejan enormes moretones en los adultos y los dedos morados a los niños que asesinan. Son características sus apariciones en luces en el cielo no en escobas de la tradición occidental. Por el contrario, los brujos mexicanos coinciden más con el humano hechicero que con las criaturas succionadoras  (no nos meteremos en el asunto sexista).

La Yusca

La leyenda cuenta que en su juventud era una bruja que se sacaba los ojos y los sustituía por los de un ave para poder ver mejor cuando volaba. Vestía como una mujer muy podre y humilde y pedía diariamente limosna. Una versión de la historia dice que ocultaba sus ojos en unos trastes cerca del horno, una noche, cuando su esposo intentaba calentar un poco de café, los tiró al fuego y se perdieron en las llamas; otra historia cuenta que los escondía en la pared de una iglesia, de donde se los robaron, desde entonces se ve como una mujer ciega de día. Ella es siempre la primera en llegar a los funerales, incluso cuentan que se presenta minutos antes de la muerte a pesar de que no tiene ojos que la guíen.

El jergas

Es un espectro vestido de trabajador que se aparece en las minas, intenta convencer a los trabajadores de ir con él y los lleva a las vetas de oro y plata más ricas. Se cuenta que emite un enorme resplandor sin tener linterna alguna y por eso es fácil identificarlo. Interna tanto a los trabajadores a la mina que mueren a causa de gases tóxicos sin posibilidad de escapar, pues se pierden en las profundidades.

El coyote

Son mascotas del demonio, a diferencia de los perros. Además de robar y asesinar ganado (muy importante para satanizar su imagen frente a los narradores rurales), posee cualidades humanas y poderes sobrenaturales. Puede paralizar a su víctima, tanto a animales como humanos con sólo mover la cola y “echar su vaho”. Come y destaza personas a excepción de su cabeza, pues se cree que como es en la frente donde se dibuja la cruz del bautismo, no pueden acercarse a ella. Violan y asesinan jóvenes mujeres, usualmente lo hacen en manada. Incluso Sahagún en Historia general de las cosas de Nueva España lo menciona como un animal diabólico que “cuando quiere arremeter a la caza primero echa su vaho a la presa para inficionarla”.

Diablo

En la historia de México el Diablo tiene características muy similares a la tradición occidental. Es la representación del mal en sí mismo, pero en las historias rara vez toma su verdadera forma yc cuando lo hace casi nunca es descrito. La principal cualidad del demonio es el engaño, tradición que se rastrea desde la edad media en narraciones ejemplares. Usualmente toma forma de hombre o mujer (usualmente el sexo opuesto a su víctima) y seduce a los humanos con sus palabras y/o cuerpo para diferentes fines. Se puede identificar su disfraz porque a veces tiene cola, cuernos y/o patas de chivo (sí, sí, como el cristianismo asocia satánicamente al dios Baco) y tiene una nariz pronunciada y barba (exactamente, igualitos al prototipo de judío, qué coincidencia ¿no creen?). Actualmente una de las leyendas urbanas más populares es la aparición del Diablo en un antro, a veces contada desde la perspectiva de un cantinero, o una mujer o un hombre que son seducidos, que después de platicar y a veces bailar con un personaje atractivo, éste se va y pueden verle las patas de cabra.

Charro Negro

Usualmente es un hombre robusto, alto y moreno (el ideal de todo cantante de rancheras), aunque también se dice que es muy delgado y cadavérico, al grado de que su cabeza es un cráneo. Como su nombre lo indica, siempre se le ve de negro y con sombrero y en ciertas historias lo acompaña un caballo del mismo color, muy bello con los ojos rojos. La historia más famosa cuenta que se aparece en los caminos rurales por las noches y ofrece a los viajeros una bolsa o un cofre lleno de oro; algunos dicen que nadie ha querido aceptar el dinero por parecer cosa del diablo, mientras que otros cuentan que no aceptan porque a cambio les pide la muerte de una persona o un ser querido. Se cree que quien acepte su oferta lo sustituirá como espectro. Otra versión dice que es un hombre que sube a los taxis o a los camiones vacíos y hace parada a los conductores, pero a mitad del transcurso desaparece del asiento trasero. Esta última historia no es exclusiva del charro negro, sino de los espectros humanos en general.

Ahuizotl

Se trata de una leyenda aún viva en ciertas zonas indígenas. Su nombre significa “perro de agua” y es la forma más cercana en la que se puede describir. Es un animal mítico en el que los mexicas creían, pero no sólo su cultura tiene testimonio de su existencia, sino también diversos documentos de primeros conquistadores y evangelizadores. Se dice que lloraba como bebé para atraer a personas al lago o el río donde se encontraba y cuando alguien iba a rescatarlo, lo jalaba hasta las profundidades hasta terminar ahogado, entonces estas personas podían ir al Tlalocan, uno de los cuatro mundos después de la vida que corresponde a los ahogados. Tenía una cola larga que terminaba en una mano de mono, según los testimonios, y algunos lo describen con espinas en algunas partes de su cuerpo.

El nagual

Es prácticamente un hechicero capaz de transformarse en un animal cualquiera.  La mayoría de las versiones concuerdan con que la transformación es exclusivamente nocturna y que su figura no corresponde al bien o al mal en específico. Existen diversas historias sobre su cambio, algunos piensan que se da por completo hombre a animal, otros dicen que una parte del brujo se desprende de él y se transforma, mientras que existen otras versiones en las que el brujo permanece en casa y encarna espiritualmente a la bestia. Son muy comunes los relatos en los que se enfrentan a las brujas o tienen alianzas con ellas. Por otro lado, en la tradición tolteca, el nagual representa el lado sobrehumano, serio y sabio de cada persona (representado muchas veces por el animal del día en que nació), en contraposición al tonal, la parte social, el día y la alegría de cada ser.

La Xtabay

Comienza con una leyenda mala en la que dos mujeres vivían en el mismo pueblo. Xtabay, o como le decían Xkeban (prostituta en maya), era la mujer fácil que se rendía ante las pasiones y la mala vida, pero ayudaba a los enfermos, a los animales y a los socorridos; por otra parte estaba Utz-colel, que jamás había cometido un desliz impropio en su vida, pero era muy egoísta con las personas. Un día, los pueblerinos percibieron un aroma hermoso que los guió a casa de Xtabay, la encontraron muerta y al parecer su cadáver despedía ese exquisito aroma. Después de enterrarla, nacieron sobre  su tumba flores con un aroma muy dulce a las que llamaron Xtabentún, a lo que dijo Utz-colel que el día en que ella muriera, su cuerpo despediría un aroma mucho más dulce que el de ella. Al poco tiempo Uz-colel murió y su cuerpo olió a pobredumbre, la enterraron y de su tumba crecieron Tzacam, una flor muy bella pero con un aroma agrio y con espinas. Se dice que esta última adoptó el nombre de Xtabay para las personas que la encuentran. Se cuentan que aparece a caminantes y los seduce con sus encantos y al día siguiente sólo encuentran un cuerpo lleno de zarpasos y el estómago abierto en dos.

Aluxes

Son pequeños duendes o espíritus de la tradición maya. Se dice que miden aproximadamente hasta la rodilla de un hombre común y que les encanta hacer travesuras, desde robar ganado hasta secuestrar niños. Si se les hace una ofrenda, ellos mismos pueden ser útiles a distintas tareas como el cuidado de los sembradíos o la protección de ladrones o asaltantes. Se cree que son invisibles pero pueden presentarse físicamente a voluntad. Es la equivalencia de duendes, elfos, leprechauns y demás en otras culturas.

Chaneques

Son dioses menores de la mitología mexica asociados con el inframundo cuya función es cuidar a la naturaleza y a sus animales. Son hombres o mujeres pequeñas, alrededor de un metro y medio de estatua, a veces con aspecto de niños, en otras sólo con la cara infantil y unas más con el cuerpo deforme y los pies al revés. Se dice que son capaces de espantar el tonal (ver Nahual) de una persona que, si no lo recupera rápidamente con un ritual, puede llegar a morir. Pueden causar enfermedades y también sanarlas, así como conseguir oro a las personas. Los hay buenos y malos, los primeros habitan en zonas en donde viven los humanos, mientras que los segundos se encuentran en lugares muy apartados de la sociedad. A medida que se recorre hacia el sureste de México (territorio maya) su imagen se confunde con el de los traviesos aluxes.

El cadejo

crrTodos coinciden en que se trata de un perro negro enorme y con abundante pelo y ojos rojos brillantes. Muchos piensan que es la representación de un guardián que todas las personas tenemos y que nos protege del mal. Existe otra versión en la que se aparece a los caminantes con el propósito de matarlos a golpes y embestidas, si se es una buena persona, un cadejo blanco acudirá a tu rescate y se batirá en duelo con él. Algunas historias cuentan que los cadejos también tienen orígenes humanos: cuando el progenitor de alguien maldice a su hijo este puede convertirse en un cadejo por las noches; otras personas pueden transformarse en perro después de la muerte para proteger a sus seres queridos.

El coco (Kojko)

¿Qué demonios es el coco? Nadie lo sabe, pero hay muchas teorías al respecto. Lo único certero es que se trata de una equivalencia del ropavejero, el señor del costal y el Boogeyman anglosajón, un ente sin forma malvado que se lleva o come a los niños. Su etimología es incierta, unos dicen que viene del latín coquus  (cocinero), otros del náhuatl kojko (daño) y otros más indican que se conocía en España, hace como cuatrocientos años, como coco a algunas frutas esféricas, los conquistadores al encontrarle a los cocos forma de cabeza infantil de fantasma y también era una fruta esférica, le llamaron coco. Se trata de un ente que se alimenta de la misma creencia de su existencia y por lo mismo puede asumir cualquier forma que el asustado le encuentre.

Huay Chivo

El Huay (brujo en maya) chivo es una de esas aberraciones que el sincretismo nos ha dado sólo comparado con nuestra virgencita de Guadalupe. Se trata de un enorme chivo negro con ojos negros que asusta y mata a los viajeros de montes en la península de Yucatán. Se dice que los huay son hechiceros que vendieron su alma a un poder obscuro que a cambio les da poderes para transformarse en animales y así poder cometer crímenes como robos o violaciones a mujeres. El huay chivo es descrito como una criatura mitad chivo mitad humano deforme, aunque es más común su aparición enteramente animal de tamaño descomunal.

Chupacabras

Aunque la leyenda del chupacabras parece no haberse originado en México (el primer avistamiento fue en Chile en 1992), las características que tomó en cada zona de América Latina son tan particulares que incluso parecen diferentes seres. En México, la mayor cantidad de testigos se inclinaban por una variante mamífera, a diferencia de seres reptilianos, con apariencia de aves peludas o incluso de seres extraterrestres. Las versiones coinciden en un tamaño de aproximadamente un metro y colmillos de vampiro que funcionan para absorber sangre en lugar de para desgarrar. En este país, en 1996 se consideró un modo de distraer a la población de la crisis económica, pero ¿y en los otros países?

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