Breve historia del Performance mexicano

Septiembre 2009

No man´s land, Terreno peligroso, Felipe Erhenberg
No man´s land, Terreno peligroso, Felipe Erhenberg

Una de las principales características del posmodernismo, si lo entendemos como corriente artística, es la fusión de géneros y el debilitamiento de barreras entre ellos, al igual que los llamados pastiches que hacen al arte mezclarse a partir de lo ya existente. Si pensamos en el performance y su naturaleza, podríamos pensar que se trata de justamente eso, una fusión de tradiciones, técnicas, tipos de arte e incluso de campos de estudio. La representación de lo pasajero y a la vez perdurable en la memoria, compone a este tipo de manifestaciones quiméricas que dan un nuevo significado al, llamado antiguamente, arte efímero. Sin embargo, el perfromance art es mucho más que eso, más que una mezcla, es una transgresión radical cuyo primer paso es huir del arte como objeto y como producto: inasible, impactante y propositivo.

Antecedentes

Podríamos encontrar antecedentes de este tipo de arte en la invención del lenguaje e incluso antes, en la comprensión de símbolos y signos, pero difícilmente llegaríamos a la verdadera esencia del performance. Como diría Maris Bustamante, si queremos escuchar la historia oficial, tendríamos que aceptar los orígenes de este arte en movimientos del siglo XIX y XX como el futurismo, el dadaísmo e incluso el ultraísmo, a pesar de que lo que se hacía no era exactamente lo que hoy se conoce como performance art. Por otro lado, algunos artistas latinos consideran que no necesariamente toda corriente americana debía de proceder de Europa, sino, en este caso, puede basarse en el espíritu de la dualidad mesoamericana y en el sincretismo cultural de los artistas.

  El performance fue un cambio que se dio a nivel mundial casi al mismo tiempo; en cada localidad se entendía de diferentes modos y el de América latina, específicamente el de México, no fue la excepción. Muchos artistas coinciden en que las raíces de este tipo de arte en nuestro país se encuentran en los estridentistas, en los años veintes. No era normal ver a escritores (Maples Arce, Arqueles Vela, Germán Lizt Arzubide y compañía) subiendo a una catedral o a un convertible para leer poesía y el mismo público identificaba estas acciones como algo muy diferente. Esta línea conceptual con ideas radicales en contra del estado y de la religión, es considerada por varios artistas un posible origen ideológico mexicano, a diferencia de la Escuela Mexicana de Pintura, que pretendió exportar técnicas europeas y añadirles mensajes de izquierda con el propósito de transgredir.

  El happening, según Allan Kaprow, “es un conjunto de acontecimientos llevados a cabo o percibidos en más de un tiempo o un espacio”, “El happening es llevado a cabo de acuerdo a un plan pero sin ensayo, público o repetición. Es arte pero parece más cercano a la vida”. Este tipo de “arte” llegó a México en los sesentas con la influyente figura de Alejandro Jodorowsky. El artista chileno, a partir del teatro, propuso muchas bases conceptuales de lo que hoy conocemos como performance en su libro Efímeros pánicos para sacar al teatro del teatro. La ficción cambiaba por realidad, porque ya no se trataba de representaciones, sino de presentaciones.

 La era de los grupos

En esta misma década, casi todas las figuras mexicanas que ampliarían los límites de la conciencia artística, estudiaban o en la Academia de San Carlos o en La Esmeralda. Aún siendo alumnos o

El No-Grupo
El No-Grupo

al salir de estas escuelas, muchos intuyeron lo que sucedía respecto al arte y que era muy influido por la crisis económica en el país. Era mucho más sencillo encontrar apoyo económico y social entre varias personas que siendo un individuo; la situación de México propició la aparición de grupos artísticos aproximadamente en 1965. Los principales grupos que se organizaron fueron: Tepito Arte Acá; Peyote y la Cia.; Taller de Arte e Ideología (TAI); Proceso Pentágon; SUMA; La Perra Brava; El Colectivo; Mira; No-Grupo; Germinal; Marco;Fotógrafos Independientes; Poesía Visual; Tetraedro; H20/HaltosOmos; Los pijamas a go go, entre otros.

  Por otro lado, artistas individuales como Juan José Gurrola y el grupo de la Casa del Lago, Felipe Erhenberg e incluso José Luis Cuevas, incursionaban en nuevas formas de arte como el arte polaroid (hecho con fotografías instantáneas), el land art (a base de paisajes y elementos de la naturaleza), el arte cinético (que simulaba movimiento) y el arte doméstico, todas relacionadas de algún modo con el performance art.

   Fue una época muy difícil para los artistas, pues no encontraban definiciones y distinciones acertadas para lo que hacían. No existía la noción del arte-no-objetual, ni sus subdivisiones que hoy conocemos gracias a su trabajo: el performance, la instalación y la ambientación.

  A pesar de ser despreciados por los críticos, agrupaciones importantes como el No-Grupo (Alfredo Nuñez, Melquádes Herrera, Maris Bustamante y Rubén Valencia) continuaron con sus proyectos radicales por años y poco a poco el performance se comprendió como un arte más, aún sin instituciones que lo apoyaran.

  En los años ochentas, nuevos grupos se habían formado: Polvo de Gallina Negra (Maris Bustamante y Mónica Mayer); Parto Solar (Katia Mandoki); Tlacuilas y Retrateras (Mayer); Música de cámara (Ángel Cosmos, Arturo Márquez, Juan José Díaz Infante) entre otros. En los noventas siguió con Pinto mi raya (Víctor Lerma y Mónica Mayer); 19 Concreto y Cartucho Catorce (en el número 0  de MIGALA entrevistamos a Roberto de la Torre); SEMEFO; La cuerda y muchos más grupos que siguieron con la tradición.

El pene como instrumento de trabajo, Maris Bustamante
El pene como instrumento de trabajo, Maris Bustamante

  Otros artistas individuales que siguieron con su obra en estas décadas fueron: La congelada de uva, Elvira Santamaría, Lorena Wolffer, Niña Yhared, Pancho López, Eugenia Chellet, Katia Tirado y Elizabeth Romero, entre decenas de performanceros.

  Un conocido promotor cultural, Aldo Flores, convocó a una gran cantidad de artistas en 1990 para que tomaran el Edificio Balmori, en la colonia Roma, y así evitar que lo demolieran. Muchos artistas se conocieron entre sí y comenzaron a planear los primeros festivales de performance. El performance empezaba a ser reconocido como arte y regresaba a los museos y teatros de donde se originó.

   La primera semana de performance se celebró en 1990 en el museo Carrillo Gil y en el Centro Cultural Santo Domingo, en el que participaron figuras como Melquíades Herrera, Roberto Escobar, Mónica Mayer, Maris Bustamante, Víctor Lerma, César Martínez y Felipe Ehrenberg. Por otro lado, ese mismo año, la Casa de Cultura de Tlalpan también era foro para personajes como Alberto Mejía Barón (Alfin) y Juan José Gurrola. En el 92, el Museo Universitario del Chopo, organizó el primer mes del performance, llevado a cabo por Hortencia Ramírez, Gustavo Prado y Eloy Tarcisio. Así el arte conceptual se refugió en los festivales.

 La institución del performance

Los mismos organizadores del festival en el Chopo se dieron a la tarea de pedir al gobierno un espacio y un presupuesto para sus festivales: el Ex Teresa Arte Alternativo fue inaugurado ese mismo año. Irónicamente, las propuestas más actuales se dieron en dos de los museos más antiguos de la Ciudad de México,  el Chopo y el Exconvento Teresa. Éste último fue semillero para muchos artistas que en la década de los noventas entraron al mundo del performance, como Armando Vega-Gil y Pancho López.

  En el 2000 el Ex Teresa organizó las Jornadas de Nivelación de Oxígeno que sirvieron de punto de reunión al los artistas que apenas se iniciaban y los que ya tenían gran experiencia. Edith Medina y Pancho López organizaron Performagia, Encuentro Nacional de Performance, que hasta hoy en día se celebra anualmente.

   Los espacios se abrieron, desde museos hasta estaciones del metro, no sólo en la ciudad de México sino en toda la república. El performance se había institucionalizado y era reconocido como una nueva propuesta artística. Incluso programas de radio como “El arte es como la vida misma” de Maris Bustamante y “Un espacio donde las artes visuales suenan” de Pinto mi raya, son una gran

Mientras dormíamos, Lorena Wolffer
Mientras dormíamos, Lorena Wolffer

 prueba de ello, al igual que revistas como La Pala y el programa televisivo “Caja negra” de Lorena Wolffer.

Las nuevas generaciones y el performance actual

Aunque el performance art ya había perdido mucho de radical y algunas personas sólo lo utilizaban  para lucrar, los artistas de gran experiencia comenzaron a dar talleres en escuelas e instituciones como la UNAM, el IPN, la UAM, el CENART, al igual que en las escuelas donde se habían graduado y en museos de la ciudad.

  Poco a poco, una nueva generación de artistas (realmente son varias generaciones) tomaron partido en el mundo del arte conceptual. Paola Paz, Edith Medina, Francisco González, Ricardo Velasco, Gad de la Peña, Toti, Violeta Luna, Tonalli, Alma Sandoval, Rivelino Díaz y Andel Lynton, son algunos de los egresados se estos talleres etiquetados por el sobrenombre de “Generación T” por Josefina Alcázar, una experta en el estudio del performance latinoamericano.

  Paulatinamente los grupos se fueron desintegrando y algunos de sus integrantes siguieron de modo individual (como en todos los grupos de rock o de arte). Actualmente podemos reconocer artistas como Teresa Margoles, Doctor Angulo, Lorena Orozco, Roberto de la Torre, Ulises Mora, Víctor Martínez, La congelada de uva, Armando Vega-Gil, Anabel Vanoni, Niña Yhared entre otros.

  Las nuevas tendencias parecen apuntar hacia el arte híbrido: el bioarte, el videoarte y el netart entre otros. La tecnología influye en este tipo de arte en las redes sociales y en la inmediatez que bridan, ya que en vez de ver un performance en vivo, lo ven a través del video; el arte conceptual pierde su concepción de efímero pero, ¿podríamos llamarlo aún performance art?

Si nuestros lectores desean saber más sobre el performance pueden consultar el libro de Josefina Alcázar y Fernando Fuentes (Performance y arte-acción en América Latina, Ediciones sin nombre, México, 2005.) o la nueva obra de Carlos Zerpa (Envena: historias y memorias en torno al performance art, Casa de cultura de los Andes, Caracas, 2010) o de Mónica Mayer, Rosa Chillante .También pueden consultar el blog Performacelogía en donde encontrarán una amplia base de datos sobre el performance latino o pueden buscar material hemerográfico en la revista Generación del año 98 donde Maris Bustamante publicó su “Árbol genealógico de las formas Pías”.

Definiciones de performance

Niña Yhared
Niña Yhared

Pancho López

Es una manera de traducir ideas a acciones, generando imágenes, generando sentido, haciendo una posibilidad de comunicación con otro formato, usando el cuerpo como elemento principal, subvirtiendo los sentidos o los significados de los objetos. Es un modo de arte muy flexible, que permite el libre tránsito por muchas disciplinas, tomar objetos de una y otra disciplina para lo que tú necesitas, hasta de la vida cotidiana.

Maris Bustamante

Es una estructura intelectual, y por lo tanto artificial, no objetual, porque lo tradicional es lo objetual. Consiste en las nuevas formas de pensar la realidad desde las artes visuales, que era donde nos encontrábamos. De ahí surgen las primeras distinciones: el performance o arte acción, la instalación y la ambientación.

Armando Vega-Gil

El otro día mi hija me enseñó una definición que me gustó mucho. Decía que es una acción que transforma a la persona que la está realizando, debes ser alguien distinto a quien eras antes de efectuar el performance, tanto de manera física, como emocional o espiritual. Si no se da esa transformación, no hay performance.

Performaces favoritos

Pancho López

“El primero, llamado Sal de Mesa se presentó en Ex Teresa y consistía en hacer un cuadro de 5X5 metros en el piso con pura sal. Se usó media tonelada de sal y era como un espejo que con la luz fuera una especie de catalizador de energía que cambiara la vibra del público. De ahí hice otros proyectos con sal en el museo de Hacienda, ahí a la vuelta del Ex Teresa. Uno se llamó Tu +Yo, que consistía en pasar 50 kilos de sal de un contenedor a otro sólo con las manos y, evidentemente, se perdía mucha de esa sal en el camino, como una metáfora de las relaciones. Luego ese mismo performance me lo llevé a un evento llamado Plataforma, en Uruguay y al 4to encuentro de arte corporal en Venezuela; después hice otro performance de la misma serie en el museo de arte moderno de República Dominicana.”

Maris Bustamante

“Cuando hice esa crítica a Freud, de ponerme un pene en la nariz, era una crítica que nadie había hecho a la parte machista del psicoanalista. Creo que ahí le atiné. También cuando hice la

Reflexiones sobre fragmentos de un discurso amoroso, Alexia Miranda
Reflexiones sobre fragmentos de un discurso amoroso, Alexia Miranda

patente del taco en 1979. Hice una investigación y descubrí cuando fue el origen, en la época precuauhtémica, en qué momento se arma el taco. Logré patentar el taco, es decir, yo soy la dueña formal y conceptual del taco; creo que incluso salió en la tele porque teníamos que llegar a más público. El nopal que hice en el Chopo, un inflable que ocupó la nave principal del museo, de unos 25 metros. Creo que fue impactante y que sirvió para decir muchas cosas.”

Armando Vega-Gil

Hay una, que es una lectura-acción, que es un detective que descue una conspiración contra un fabricante de pantuflas de peluche. Termino lleno de porquerías, porque hay un monstruo que me echo de un disparo, entonces me embarro todo. Hay otro, que también es una lectura, que se llama Tres y una invocaciones; Felipe Erhenberg y yo hicimos una edición de autor de un libro con doodles, que son bocetos que hacen los artistas cuando su atención está en otra cosa, como en una conversación. Pusimos transparencias de cada una de las páginas para que el público las viera; el lugar estaba lleno de plumas negras y blancas y en un espejo estaba la pantalla. Erhenberg tocaba el acordeón mientras yo empezaba leer y comenzaba afectarme mucho, entonces me desnudaba y con pintura negra hacía el dibujo de una mujer en el espejo. El libro tiene que ver mucho con las transformaciones. Ya desnudo me amarraba en este plástico para envolver verduras. Ya con la mirada super borrosa, leía el penúltimo poema y me arrancaba todo; aparte sobre el hule me pintaba un cuerpo de mujer, unas chichis y todo. Luego me vestía de blanco y a todas las personas del público les regalaba un espejito de uno por uno”

Biografías 

Armando Vega Gil

Bajista, compositor, poeta, narrador y artista conceptual. También conocido como el “Cucurrucucú” es fundador de uno de los grupos más influyentes en el rock mexicano, Botellita de Jerez. Ganador del premio de cuento San Luis Potosí, del premio de guón Expresión en corto y el premio Alejandro Galindo para guión de largometraje. Tiene catorce libros publicados entre los que destacan Diario íntimo de un Guacarocker y Cuenta regresiva y otras fábulas supernumerarias. Es colaborador de Goliardos y ha trabajado revistas como el Biombo negro, Eme-equis y Dónde Ir. Se ha dedicado a la antropología social y a las artes conceptuales desde hace treinta años. Participa en la película de Arau “Naco es chido” estrenada hace unos meses en cines.

Armando Vega-Gil
Armando Vega-Gil

Pancho López

Estudió Ciencias de la comunicación en la UNAM. Ganador de uno de los primeros concurso del Ex Teresa con su obra Mood performance; posteriormente viajó a Montreal, Toronto, Quebec, Nueva York y el D.F. para realizar su obra Picnic formal que incluso se grabó en un programa para la televisión australiana. Desde el año 2003 es organizador del festival Performagia; da talleres de performance y sigue activo en su labor artística.

Maris Bustamante

Pintora, artista plástica, investigadora y artista conceptual. Estudió Artes plásticas en La Esmeralda. Ha realizado 21 exposiciones individuales y participado en más de 900 exposiciones colectivas nacionales y extranjeras, incursionando en dibujo, pintura, grabado, mural, arte-correo, arte objeto, escenarios para teatro de vanguardia, diseños  para televisión, cine y publicidad. Participó en la era de los grupos en El “No-grupo”  y en el colectivo feminista “Polvo de gallina negra”. Ha realizado más de 750 performances, instalaciones y ambientaciones. Desde hace más de diez años,  dirige la investigación “Primer inventario de las formas Pías en México (Performance, Ambientación, Instalación). Ha diseñado la utilería de la película El Zorro así como construido inventos y muñecos para su hermano Andrés Bustamante (el Güiri Güiri). Actualmente es maestra en el Centro de Artes, Humanidades y Ciencias en Transdisciplina (CACHTAS).

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